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Soy Gerente de Felicidad, ¿Algún problema?

Ref. CISS 11787/2019

Juan Manuel Gutiérrez

Director de CONDUCTA SEGURA INTEGRAL

Revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, nº 174. Octubre

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Me remito a lo que recuerdo de los principios de la novísima Psicología Positiva, que lo dejan todo muy claro: «no es la realidad lo que más nos afecta sino la percepción que tenemos de ella y la emoción que nos produce».

Caso 1: «Me llamo M.ª Ángeles. Acabo de ser contratada como Gerente de Felicidad en una multinacional con sede regional en Barcelona, aunque el núcleo operativo real reside en Boston, Massachussets, (y fiscalmente en Detroit, Michigan, para aprovechar las jugosas subvenciones que quieren recuperar la "ciudad fantasma"). Mi tarea consiste en administrar las emociones de las personas que trabajan en la empresa para que alcancen un estado de bienestar lo más cercano posible al de la felicidad.

Sí, me he expresado correctamente: no se trata de crear las condiciones de entorno laboral más próximas al confort, a la eficacia, eficiencia y satisfacción (objetivos tradicionales de la Ergonomía), a la perfecta usabilidad, a la Visión trasversal CERO (cero accidentes, cero defectos, cero impactos medioambientales), etc. Se trata de crear el ambiente experiencial y emocional idóneos para que los trabajadores/as se sientan genial. Es un ámbito de trabajo diferente: yo no tengo presupuesto para adquirir nuevos equipos, formar a la gente en nuevos procedimientos o mejorar variables de entorno. Lo mío es jugar con las sensaciones de las personas: con su apreciación, con sus percepciones y sensaciones.

Me remito a lo que recuerdo de los principios de la novísima Psicología Positiva, que lo dejan todo muy claro: "no es la realidad lo que más nos afecta sino la percepción que tenemos de ella y la emoción que nos produce". Y también, "la realidad no es una sola e indivisible: hay tantas realidades como individuos". Por tanto, la realidad (casi siempre terca en sus negatividades) tiene que ser acomodada o acondicionada para conseguir que nos sintamos bien, con el objetivo saludable de no incrementar la ansiedad que nos genera a los seres humanos el mero hecho de existir.

En ese sentido, no se trata de crear noticias falsas (fake news) sino de darles una "vuelta de tuerca" inteligente y compasiva para que no nos angustien tanto. Los gerentes saben lo que hacen: ellos buscan nuestra felicidad porque saben que así somos más productivos; y a nosotros no nos importa ser eficaces y eficientes si nos proporcionan la tan ansiada felicidad. Es un buen trato, ¿o no?...».

Caso 2: «Me llamo Viswanathan, aunque todo el mundo me llama Vishy. Acabo de dimitir de mi puesto de Coach/Gerente Corporativo de Felicidad. Lo he hecho al comprobar que mis entrenados-diana (los altos directivos de una multinacional india del plástico con plantas en India y China) no lograban sentirse felices nunca. Los datos positivos que podrían haber facilitado su paso a una felicidad extrema y sostenida eran fácilmente objetivables: su salario anual no baja en ningún caso de las siete cifras (hablo de dólares, no de rupias), su capacidad de control de tarea es enorme (manejan casi a su antojo una plantilla de 12.500 personas en catorce ciudades, cinco comarcas regionales y dos países diferentes con escasa densidad sindical), su nivel de vida es aproximadamente 300 veces superior al de sus operarios/as, etc. Pero no hay manera: por más que lo he intentado, no terminan de comprender que su objetivo individual y empresarial debe ir parejo al de su progresión como seres humanos: serenidad, atención plena, compasión hacia el otro y realización como persona. Pues bien, ellos se obstinan en considerar las opciones posibles para aventajar en "compra y tenencia de objetos" indicadores de estatus, entre los que incluyo los descapotables llamativos, los ponibles/wearables más lujosos y las "esposas florero" más exóticas. He presentado mi dimisión al Presidente porque no alcanzo a entender el origen de sus íntimos desvelos. El presidente me ha dejado ir con una sonrisa enigmática (y quizás conmiserativa) que no acabo de borrar de mi memoria».

Caso 3: «Me llamo Cayetano. Tengo 23 años y trabajo como Gerente de Felicidad para la cúpula directiva de la Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV), en Madrid. El pasado jueves, antes de las vacaciones de verano, me enfadé mucho con las noticas de prensa que alertaban del enorme aumento de las prejubilaciones del sector bancario… Este año se ha programado el despido acordado de unas 10.000 personas, y la cifra va en aumento. Y yo pienso: son bancarios, no banqueros. Es obvio que a estos pobrecillos/as no les va a salvar el gobierno…

Así que ellos/as se irán a casa, sí. Pero con prejubilaciones negociadas que les van a permitir disfrutar de la vida desde los 50 y pocos en adelante… Y algunos todavía se quejan. ¿Estamos tontos? Nadie va a salir a la calle a defenderles…. Porque tengo para mí que han sido ellos/as los que han ayudado a sus jefes a desvalijar a sus conciudadanos con el timo de las participaciones preferentes, los que han posibilitado un caldo de cultivo empresarial donde las condiciones precarias son la norma y no la excepción. Mis clientes (los directivos de la CNMV) están felices. ¡Este año tendré una buena compensación-extra, ligada a objetivos!».

4) «Soy Libertad, una mujer independiente de 56 años. Mis padres abrazaron desde jóvenes el "credo hippy" y por eso viví mi infancia en una furgoneta que seguía la ruta de los conciertos de verano por toda España: paz y amor. Aprendí de ellos que no todos los ideales son posibles y que muchos te pueden conducir al fracaso. Yo soy una persona de orden, neoliberal y seguidora de Margarte Tatcher, Steve Bannon y el "Tea Party" norteamericano. A pesar de mi nombre, mi experiencia personal me ha enseñado que la gente suele confundir sus deseos con su realidad: lo quieren todo y lo quieren ya (como en la canción de Queen que utilizan con eficacia los de MediaMarkt). Por mi parte, y a pesar de lo anterior, creo que la vuelta a la naturaleza es necesaria en nuestra vida actual, y que el pensamiento positivo y la influencia del reiki han cambiado mi vida a mejor. Últimamente, me he comprado una piedra de jade vaginal recomendada por Gwyaneth Paltrow. Me gusta mucho como novia de "Ironman" y como Viola de Lesseps en "Shakespeare in Love". Y me sientan realmente bien, tanto la piedra sanadora como la energía que me trasmiten las manos aceitosas de mi masajista y coach personal. Estoy razonablemente feliz con mi vida, aunque siento un vacío emocional desasosegante cuando visito periódicamente a mis padres y los veo tan felices. ¡A su edad!…»

5) «Me llamo Antonio. Soy Gerente de Felicidad en dos plantas de embotellamiento pertenecientes a una empresa concesionaria de una conocidísima bebida gaseosa mundial. Todos en nuestra organización creemos firmemente que nuestro producto proporciona una cierta "chispa de la vida", una forma especial de ver el mundo que nos hace felices. A nosotros/as y al resto de la gente que nos rodea. Recientemente, mi antiguo jefe se he volcado en la política y no sé muy bien si eso tiene que ver con su perfil gerencial anterior. Porque yo lo consideraba un líder nato, un visionario, un dirigente de masas, un verdadero volcán de ideas para renovar las relaciones humanas. Ahora, como segundo cabeza de lista de un partido venido a menos y un poco arrumbado a la sombra de los "de siempre", no termino de entender muy bien su devenir ideológico. Pero supongo que él sí lo ve con claridad. Que es lo que siempre admiré en él: su forma directa de afrontar los debates, los problemas, las dificultades. Siempre de frente. Aunque sus declaraciones no me terminan de dejar claro si ahora es feliz o no…».

Estos Casos se basan en hechos IRREALES, pero muy próximos a nuestra experiencia.

Los nombres de los personajes han sido modificados para encubrir a las personas reales en las que NO se basan.

Cualquier similitud con personas o hechos reales DEBERÍA SER pura coincidencia.